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Cedro advierte: unirse al Protocolo para la eliminación del comercio ilícito de productos de tabaco es una decisión estratégica que protege la salud de las personas, refuerza la economía formal y fortalece la seguridad del país

A pocos días del inicio de la Cuarta Reunión de las Partes (MOP4) del Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco a realizarse del 24 al 26 de noviembre en Ginebra, CEDROexpresa su profunda preocupación por la inacción del Estado peruano para formalizar su adhesión a este instrumento internacional.

A pesar de haber anunciado públicamente su intención de aprobarlo en febrero de 2024, el retraso en la adhesión significa que el Perú continúa perdiendo oportunidades vitales en tres frentes críticos: salud pública, economía y seguridad nacional.  

El comercio ilícito de productos de tabaco no es solo un problema fiscal, sino una amenaza integral que socava directamente los esfuerzos del Estado:

Salud pública: El mercado ilegal mantiene los precios de los cigarrillos artificialmente bajos, facilitando el acceso, especialmente de adolescentes y jóvenes. Esto debilita las políticas de control de tabaco, incrementando el riesgo de consumo, la carga de enfermedades y la mortalidad asociada al tabaco.
Pérdidas económicas resultado de la evasión tributaria generada por el comercio ilícito que implica la pérdida de millones de soles en ingresos fiscales, todos los cuales podrían destinarse al fortalecimiento del sistema de salud e inversión en el desarrollo social, tan necesario en nuestro país.
Seguridad nacional y corrupción, dado que el comercio ilegal de tabaco alimenta redes delictivas, favorece el lavado de dinero y promueve la corrupción.

En ese sentido, la adhesión al Protocolo representa un paso decisivo para fortalecer las políticas de control del tabaco y proteger la salud de la población, ofreciendo un marco legal y técnico que fortalecería la capacidad del Estado para rastrear, controlar y sancionar efectivamente estas actividades de manera coordinada.

Asimismo, la adhesión no solo consolidaría los compromisos asumidos por el país al ratificar el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) en el año 2004 (dado que el Protocolo es un instrumento que emana directamente de este), sino que también permitiría al Perú participar con voz y voto en las decisiones internacionales que definirán las próximas estrategias contra el comercio ilícito a discutirse en la MOP4.  Ya son 70 países los que forman parte de este acuerdo y se benefician de una cooperación más efectiva, intercambio de información y asistencia técnica especializada.

Por tanto, es incomprensible que nuestro país no haya completado el proceso de adhesión, el cual no es una opción, sino un deber para completar la implementación del compromiso legal adquirido por el Estado peruano al ratificar el CMCT. Seguir retrasando la adhesión significa perder una oportunidad clave para fortalecer la gobernanza sanitaria y fiscal del país.

Frente a esta coyuntura, la sociedad civil se pregunta: ¿Por qué, a pesar de las innegables ventajas para la salud, la economía y la seguridad del país, el Estado peruano ha paralizado la adhesión? La falta de acción solo beneficia a quienes se lucran con el mercado ilegal.

La sociedad civil hace un llamado al Estado peruano a priorizar la aprobación inmediata de este instrumento, en coherencia con los compromisos internacionales asumidos en defensa de la salud pública y el bienestar nacional.

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