
Las medidas anteriores —me refiero al periodo en que tuvimos ocho presidentes de la República— agudizaron los problemas políticos y sociales en el Perú, siendo la mayor consecuencia el fenómeno de la inseguridad ciudadana. Ya con Pedro Castillo y Dina Boluarte hubo cero de voluntad política para abordar adecuadamente este problema.
Ahora, con este gobierno de transición, espero personalmente que se puedan sentar las bases en las cuatro principales instituciones vinculadas directamente con la problemática: Policía, Fiscalía, Poder Judicial y Sistema Penitenciario. Lo primero es recuperar el principio de autoridad. Según mi experiencia, el objetivo inicial debe ser la identificación de las estructuras criminales y su captura, tarea complicada por el poco tiempo que tiene este gobierno transitorio —hablamos de siete meses en el mejor de los casos.
Para ello, se debe repotenciar la inteligencia policial, que es la que proporciona los insumos para que la investigación criminal pueda atrapar a estas bandas. En mi opinión, en ese corto plazo, solo podrán, con mucho esfuerzo, sentar las bases para que el próximo gobierno, en 2026, pueda iniciar funciones inmediatas con una verdadera política de Estado contra el crimen.
Veo muy complicado que Jerí logre hacer un trabajo integral y articulado, sobre todo en tiempos electorales. En realidad, deberíamos apuntar a una verdadera reforma estructural en la Policía, muy parecida a la realizada en Colombia. En mi opinión, es la única propuesta viable, y tendría que ejecutarla el próximo gobierno en 2026. El fenómeno delictivo exige respuestas integrales y sostenidas.
1. Hablar con la verdad sobre el riesgo de ser la próxima víctima del hampa. El punto de partida es contar con una verdadera política de Estado contra el delito. Para ello, los ejecutores de esa política deben tener una visión holística e integral, y así conocer por dónde y cómo empezar. Definitivamente, será un trabajo articulado, donde los líderes tendrán que dar la cara y monitorear los resultados para ajustar o cambiar las estrategias.
2. En el corto plazo, los resultados no serán muy perceptibles para la población, empezando por el hecho de que este estado de emergencia es diferente a los anteriores.
3. Son los políticos y las malas autoridades quienes hacían poco o nada. Ejemplo de ello es la ausencia de diseños, planes y estrategias.
4. Algunos ítems podrían aplicarse, pero de acuerdo con nuestra realidad. Son contextos totalmente distintos. Sin embargo, medidas como rapar el cabello y ponerles un traje de interno deberían considerarse.
5. Es fundamental contar con un equipo de verdaderos profesionales, tanto extranjeros como nacionales. La gravedad de la inseguridad que vivimos lo amerita.
En Aprosec proponemos a los alcaldes colocar buzones estratégicamente ubicados para que los vecinos puedan dejar su información o denuncia anónima. El delincuente convive con nosotros: en la cuadra, en el edificio. Los vecinos son un buen equipo de inteligencia ciudadana.
Respecto a la escuela de padres nocturna, hoy los hogares disfuncionales se han multiplicado. Muchos padres de familia no saben, no pueden o no quieren educar con buen ejemplo a sus hijos adolescentes. Es más, viven amenazados por ellos en sus propias viviendas, mientras la delincuencia organizada los está captando.
(*) Presidente de Aprosec

