Moctezuma: el emperador que vio llegar el fin
Le abrió las puertas del Imperio azteca a Hernán Cortés, quien lo tomó como rehén en su propio palacio

Moctezuma II fue el último gobernante (tlatoani) del Imperio Azteca, quien murió en 1520 en medio de la conquista española. Su muerte es misteriosa y existen dos versiones principales: una sostiene que fue apedreado por su propio pueblo mientras estaba prisionero, y otra, que los españoles lo asesinaron al darse cuenta de su falta de utilidad.
Cuando Moctezuma Xocoyotzin ascendió al trono mexica en 1502, el imperio vivía su apogeo. Era el noveno tlatoani de Tenochtitlán, heredero de una civilización poderosa, con enormes templos y ejércitos que imponían respeto. Educado como sacerdote y guerrero, Moctezuma gobernaba con firmeza, pero también con una profunda creencia en los presagios.
Y fue precisamente un presagio lo que lo inquietó: cometas, incendios espontáneos, aves extrañas. Todo parecía anunciar la llegada de algo que cambiaría el mundo. En 1519, ese presagio tomó forma: Hernán Cortés desembarcó en Veracruz. Moctezuma creyó que los recién llegados eran enviados de los dioses, tal vez el regreso de Quetzalcóatl. En lugar de enfrentarlos, los recibió con regalos, oro y respeto.
Cortés llegó a Tenochtitlán y fue recibido como huésped. Moctezuma lo alojó en el palacio de Axayácatl, lo colmó de ofrendas y lo trató como aliado. Pero la cortesía fue interpretada como debilidad. Pronto, los españoles tomaron al emperador como rehén en su propio palacio. Moctezuma, el gran señor de los mexicas, quedó reducido a portavoz de los invasores.
La tensión creció. El pueblo comenzó a verlo como traidor. Cuando los españoles intentaron huir tras la matanza del Templo Mayor, Moctezuma salió a calmar a su gente. Fue apedreado. Murió poco después, según unos por las heridas, según otros, asesinado por los propios españoles.
Su muerte marcó el inicio del fin. Tenochtitlán resistiría un año más, pero el espíritu del imperio se quebró con la caída de su emperador.
