Suboficial Magallanes narra el brutal ataque que sufrió: le roban su arma y lucha por sobrevivir solo en las calles de Lima
El suboficial de tercera PNP Luis Magallanes ofreció un testimonio exclusivo desde el hospital para el programa “Milagros Leiva, Entrevista”, donde relató el violento ataque que sufrió a manos de una turba que lo golpeó brutalmente y le robó su arma de fuego junto con sus dos celulares.
Desde una camilla y visiblemente afectado, el policía contó los momentos de terror que vivió, asegurando que la agresión no solo lo dejó malherido físicamente, sino también emocionalmente, al ver el impacto que el hecho causó en su familia. “Yo jamás he cometido un delito, nunca he sido investigado”, afirmó con la voz quebrada.
La huida desesperada
Magallanes relató que se encontraba solo cuando un grupo de personas lo rodeó y comenzó a golpearlo sin piedad. En medio de la confusión, intentó escapar, pero la situación se tornó más violenta cuando uno de los agresores levantó su polera y descubrió su arma de fuego.
“Me decían: ‘Está con arma, este terna. ¡Hay que matarlo, quémenlo!’”, recordó el suboficial.
Temiendo por su vida, corrió desesperadamente para huir, pero fue alcanzado por un golpe en la cabeza que le provocó una herida profunda y mareos. Aun así, siguió corriendo mientras escuchaba los gritos de la multitud que lo perseguía.
En ese momento, escuchó un disparo y, en su estado de miedo y confusión, desenfundó su arma. Según explicó, disparó al suelo con la intención de repeler el ataque, no de causar daño, solo de asustar a sus agresores y ganar tiempo para escapar.
El robo y la indiferencia
A unos 40 metros del lugar del ataque, Magallanes cayó al suelo debido a la herida en la cabeza. Trató de proteger su arma, pero fue nuevamente alcanzado por sus atacantes. El suboficial relató que unas quince personas se abalanzaron sobre él, lo golpearon con violencia y finalmente lograron arrebatarle su arma reglamentaria.
“Me reventaron la cabeza y lograron robar mi arma”, confesó. Además, los agresores le quitaron sus dos teléfonos, uno personal y otro de trabajo, donde guardaba información importante.
Tras el ataque, lo dejaron inconsciente en la vía pública. Cuando recuperó la conciencia, malherido y desorientado, pidió ayuda a taxistas y transeúntes, pero nadie se detuvo a auxiliarlo. Caminó solo hasta que logró encontrar un vehículo de serenazgo, cuyos agentes lo trasladaron al Hospital de Policía, donde finalmente recibió atención médica de emergencia.
El testimonio del suboficial Magallanes refleja no solo la violencia del ataque, sino también la indiferencia y desprotección que sufrió tras el hecho, una situación que ha generado indignación y preocupación dentro de la institución policial.

