Alcalde Renzo Reggiardo pide el cierre del Centro Histórico de Lima
Ante el riesgo de nuevas marchas violentas y dice que daños ascienden a 100 millones de soles

El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, solicitó al presidente José Jerí que ordene el cierre temporal del Centro Histórico de Lima ante el riesgo de nuevas manifestaciones violentas. Además, reveló que los daños económicos causados por los disturbios del miércoles ascienden a aproximadamente S/ 100 millones, según un informe preliminar.
Recordó que dicha medida es respaldada por la ordenanza municipal del 15 de febrero de 2023, que declara la intangibilidad de esta zona para evitar afectaciones a la seguridad y salud pública. La norma abarca 10.32 km² e incluye puntos neurálgicos como el Palacio de Gobierno, el Congreso, plazas emblemáticas, hospitales y centros educativos.
Renzo Reggiardo pidió que se despliegue un operativo policial inmediato para restringir el acceso, ante la posible convocatoria de una nueva marcha. “No es para alarmarse, pero sí para poner orden. Señor presidente, emita una postura clara”, exhortó el burgomaestre, quien advirtió que la medida busca evitar más muertes como la del joven Eduardo Ruiz Sanz, fallecido durante la última protesta.
También denunció un intento de sabotaje al sistema de videovigilancia de la Municipalidad: dos sujetos en moto cortaron el cableado de fibra óptica para bloquear la señal de las cámaras de seguridad. “Solo quedaron activas 29 de 444 cámaras. Gracias a los esfuerzos del personal edil se repuso el servicio y todo el país pudo ver las incidencias que se dieron en la marcha gracias a las imágenes de la Municipalidad”, añadió.
“Hubo premeditación y orquestación. Ya está denunciado por nuestra Procuraduría”, señaló. Añadió que la Municipalidad de Lima, pese a los contratiempos, pudo filmar todos los pasajes de la marcha de protesta, material que fue entregado a las autoridades y a la prensa con la debida transparencia para que se realicen las investigaciones del caso.
Durante las protestas, los manifestantes violentos destrozaron jardines y cercas, arrancaron baldosas para lanzarlas a los policías y pintarrajearon fachadas de locales públicos y privados, monumentos y bancas de plazas.
