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“Usan la Fiscalía para destruir personas”

Exministro de Educación, Óscar Becerra, sostiene que algunos fiscales han olvidado el principio fundamental del derecho

  • Óscar Becerra dice que usan el Ministerio Público para perseguir adversarios políticos y destruir personas, algunas de las cuales pueden merecerlo, pero no de la manera en que se está haciendo. Agrega que el Ejecutivo y el Legislativo pueden equivocarse, pero actúan por delegación nuestra, de los electores.

POR: CARLOS RIVERO MELGAR

El exministro de Educación, Óscar Becerra, en entrevista con nuestro canal digital La Noticia Perú, señaló que son lamentables los enfrentamientos entre el Ministerio Público y el Ejecutivo. Además, sostuvo que el panorama electoral para el 2026 es preocupante debido a la gran cantidad de partidos que participarán.

El Ejecutivo y el Ministerio Público vienen protagonizando continuos enfrentamientos. ¿Cómo ve esta situación?

Es realmente lamentable que seamos testigos de un enfrentamiento de esta naturaleza. Recuerdo mucho una sesión de terapia familiar en la que el psicólogo le dijo a uno de mis hijos: “No importa cuánta razón tengas, en el momento en que faltas el respeto, pierdes la razón”. Creo que eso deberían recordarlo nuestros poderes del Estado. Lo resumo como un enfrentamiento entre el poder elegido por el pueblo y el poder designado a dedo. En última instancia, el Ejecutivo y el Legislativo están conformados por personas que, aunque puedan equivocarse, actúan por delegación nuestra, de los electores. En cambio, del otro lado tenemos a personas que, en el mejor de los casos, se eligen entre ellos, y en el peor, como en nuestro caso, son designados casi a dedo por organismos con financiación externa y agendas propias. Usan el Ministerio Público para perseguir adversarios políticos y destruir personas, algunas de las cuales pueden merecerlo, pero no de la manera en que se está haciendo.

En el Ministerio Público se vive una guerra interna. ¿Cómo se llegó a esta situación?

El cómico argentino Enrique Pinti, que en paz descanse, decía que eso es como la calvicie: se llega de a pocos. En el Perú hemos llegado a esta situación tristemente, paso a paso. Todo comienza con un pequeño desvío. Es como la corrupción o los genocidios: nadie nace genocida. Estoy seguro de que Himmler, Goebbels y otros responsables del Holocausto probablemente fueron niños ejemplares, profesionales y oficiales que poco a poco empezaron a deshumanizar a otros. De igual manera, algunos magistrados, brillantes estudiantes de derecho, han ido olvidando principios fundamentales. Hoy se busca la sinrazón de la ley para abusar del derecho, incluso desde instituciones cuya misión es defender los derechos humanos. Una vez dije que lo que hace la Corte IDH es un adefesio, no por ser ridículo, sino por ser un despropósito: defender terroristas y delincuentes mientras se ataca a quienes nos protegieron de ellos.

Usted fue el primero en mostrarse frontal contra la postura de la Corte IDH. Ahora hay una movida desde el Ejecutivo para retirarnos. ¿Lo ve viable?

Siendo ministro de Educación, no me correspondía opinar sobre ese tema, ya que era competencia de Cancillería o del premier. Así lo reconocí cuando rectifiqué mis declaraciones, que fueron personales. Sin embargo, el tiempo me dio la razón. Hoy, aunque tarde en mi opinión, el Gobierno ha reconocido el abuso y la falta de integridad de ese organismo. No es un proceso corto: toma unos diez años. Si esperamos un año más, demorará once. Lo positivo es que esta presión sirve como una llamada de atención para que los organismos responsables se preocupen por que una entidad tan importante como la Corte IDH cumpla su misión y no defienda selectivamente los derechos de algunos. En esos diez años pueden tomarse medidas que obliguen a ese organismo a actuar con justicia.

¿Cómo ve el panorama electoral?

Es un panorama deplorable. Es imposible que haya más de tres o cuatro tendencias reales, pero tenemos casi 40 candidatos. Eso significa que, en promedio, hay diez por tendencia. Vamos en camino lento pero seguro hacia una dispersión total, no solo en la presidencia. Además, gracias a “Lagarto”, Martín Vizcarra, se facilitó que cualquiera pueda crear su partido. Nos hemos llenado de agrupaciones sin sustancia, como decía Tulio Loza con su famoso “pa, pe, pi, po, pu” de Camotillo el Tinterillo.

Según una encuesta, López Aliaga lidera la intención de voto con solo 1 %. ¿Tendremos nuevamente una segunda vuelta entre dos candidatos que no superen el 15 %?

De repente, ni siquiera el 10 %. Lo más triste, sin mostrar simpatía por ningún candidato, es que en la historia reciente nunca un candidato que estaba primero, segundo o tercero a estas alturas llegó a la presidencia. Eso demuestra nuestra inestabilidad y volubilidad. Cualquier fuego artificial nos atrae. Somos como niños jugando fútbol: todos corren hacia donde está la pelota. Los 34 candidatos lanzan discursos y colocan la pelota en cualquier lugar, y todos la persiguen hasta que alguien la patea en una dirección. En una de esas fluctuaciones poco significativas, la pelota terminó cerca de los pies de Pedro Castillo, y acabamos con un presidente que es un monumento a la incapacidad y la estupidez.

“HAY QUE EDUCAR A LAS PERSONAS PARA QUE SEPAN VOTAR”

Para Óscar Becerra, la ciudadanía difícilmente aprendió la lección de las elecciones pasadas que llevaron a Pedro Castillo a la presidencia. Afirma que eso es responsabilidad de la formación. “Es parte de nuestra tragedia. ¿Cómo va a haber aprendizaje en un país donde los maestros, en promedio, son como Pedro Castillo? No quiero insultar a los buenos maestros comparándolos con personajes como él, pero la realidad es que muchos de los que se paran frente a un aula son como Castillo. Eso es triste, y por eso quienes podemos decir algo o ser escuchados debemos trabajar insistentemente para educar a la población y enseñarles a pensar antes de votar”, opinó.

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