
La semana pasada tuvo como tema central el enfrentamiento entre dos delanteros.
Como no hicieron goles en el clásico peruano, la corriente popular se dejó arrastrar por asuntos extradeportivos.
En medio de esa inútil polémica, partió al encuentro con Dios nuestro amigo Andrés Alejandro “Roberto” Zegarra.
A los 81 años se fue de este mundo un hombre que hizo del relato radial en el fútbol una voz de emoción que unió a los peruanos.
“Zegarrita”, como le decía el gran Pocho Rospigliosi desde los épicos tiempos de Ovación: Un Perú en sintonía, impuso en todas las canchas su verdadera esencia: La comunicación con pasión y decencia. La misma responsabilidad para transmitir un Mundial o una Copa Perú desde su sitio en el dial.
Conocí a Roberto hace 45 años, cuando llegaba martes y viernes a los partidos entre periodistas en el estadio Lolo Fernández.
En su velorio, reflexionaba con Jorge “Chupo” Arriola que de allí nació la famosa “Peña de los Jueves” y la hermosa reunión de cracks de diversos equipos.
Roberto fomentaba la camaradería. Su corazón era —y será— crema por siempre, pero compartía con colegas de todos los clubes.
Lalo Archimbaud, también presente en las exequias de “Zegarrita”, revivía pasajes históricos de esa feliz convivencia de los años 80. Y esa es la lección de Roberto Zegarra, en tiempos donde se cree que quien más insulta es más hincha o defiende mejor sus colores.
Saber de fútbol no es gritar más fuerte, ni refugiarse en las lisuras para encubrir una ausencia de recursos semánticos al transmitir o comentar.
El ejemplo de caballerosidad, gentileza y educación deportiva que deja Roberto Zegarra será la mejor manera de recordarlo. Felicitaciones al club Sporting Cristal: vi en sus redes sociales un homenaje al hombre que relató sublimemente triunfos históricos celestes.
Gracias eternas, querido Roberto, porque cuando me viste en la redacción de RPP, en la agonía del otoño de 1986, me dijiste algo que guardo con emoción: “Kike, qué gusto verte en Radioprogramas. No sabía que estudiabas periodismo. Aquí estoy para ayudarte, aunque yo no fui a la universidad.” La Rotativa Deportiva ahora está reforzada en el cielo, y allí te encontrarás con Miguel Humberto, con Ítalo, Dante, Álvaro, “Coco” Alva, Lucho Moreyra y otros amigos.
Permanecerás siempre como un triunfador que se ganó el aplauso eterno de quienes van al estadio en polo o en terno.
Hoy le pido a Dios que, cuando me toque partir, haya “una especie de córner corto” para conectar un centro tuyo que me lleve a la vida eterna. Descansa en paz, Roberto.
(*) Director general de canal Sintonía Te Ve.
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