Opinión

La brecha de la transformación digital

Por: Alicia Barco Andrade

El Estado ha invertido en modernizar sus procesos, creando plataformas como gob.pe y digitalizando trámites en instituciones clave como la SUNAT. El problema es que estos logros, aunque significativos, no han sido comunicados ni adoptados masivamente por la ciudadanía. La digitalización se ha convertido en una solución para quienes ya están conectados y alfabetizados digitalmente, dejando atrás a una gran parte de la población.

La brecha de percepción es el principal obstáculo. El Estado percibe el progreso en términos de infraestructura y sistemas, pero el ciudadano común no lo ve. Para que esta transformación sea genuina, no basta con ofrecer un servicio digital; hay que asegurarse de que sea accesible y que la gente sepa cómo usarlo. Es un llamado a que el gobierno digital se enfoque no solo en la tecnología, sino también en la inclusión social.

La Ley de IA: un primer paso que necesita límites claros

En paralelo, Perú ha dado un paso audaz con la promulgación de la Ley N° 31814 para promover el uso de la inteligencia artificial. Esta ley es un hito por ser un marco legal pionero en la región, que sienta principios importantes como la ética, la seguridad y la gobernanza. Sin embargo, su carácter general la convierte en una base que requiere una construcción más sólida.

El verdadero desafío no está en la ley en sí, sino en su reglamento y desarrollo futuro. Expertos en derecho digital han señalado la necesidad de leyes complementarias que definan con precisión los límites de la IA para proteger a los ciudadanos sin frenar la innovación. Cuestiones como la responsabilidad legal en caso de fallos de la IA, la clasificación clara de los niveles de riesgo y la protección de datos personales no están suficientemente detalladas. Si no se especifican estos límites, existe el riesgo de que la ambigüedad frene el desarrollo en el sector privado o, peor aún, que no proteja a los ciudadanos de los posibles efectos adversos de las decisiones automatizadas.

Para que la transformación digital y el uso de la IA sean realmente beneficiosos para el Perú, ambas iniciativas deben ir de la mano. No solo se trata de modernizar el Estado, sino de asegurar que la tecnología sirva a toda la población, con normas claras y transparentes que generen confianza y equidad.

Esta visión de la tecnología como un medio y no un fin nos lleva al concepto de humanismo digital. Implica que el éxito de cualquier iniciativa, ya sea la digitalización de un trámite o el desarrollo de una inteligencia artificial, no debe medirse por su eficiencia técnica, sino por su capacidad para generar valor público y empoderar a las personas.

No se trata solo de construir una sociedad digital, sino de edificar una sociedad digital más justa y equitativa. Es un llamado a que el gobierno digital se vuelva un catalizador de la inclusión social, y que la regulación de la IA se convierta en un escudo protector de los derechos de cada ciudadano. Al final del día, el verdadero avance de nuestra transformación digital no será lo que el Estado logre por sí mismo, sino cómo la tecnología logra reducir las desigualdades, generar confianza y mejorar tangiblemente la vida de todos.

*Comunicadora digital, filósofa, periodista colegiada, docente, empresaria, estratega, mujer del siglo XXI.

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