Opinión

Inteligencia artificial en las elecciones peruanas 2026

Por: Alicia Barco Andrade

La sombra de la desinformación: el riesgo de la IA maligna

La preocupación más inmediata y palpable reside en la capacidad de la IA para generar y propagar desinformación a una escala y velocidad nunca antes vistas. Hablamos de noticias falsas hiperrealistas, los tristemente célebres deepfakes, que pueden presentar a candidatos presidenciales diciendo o haciendo cosas que jamás ocurrieron. Imaginen un video falsificado de un líder político peruano admitiendo un delito, o un audio fabricado que lo muestra haciendo declaraciones incendiarias. Estas creaciones, casi indistinguibles de la realidad, pueden sembrar el caos, minar la credibilidad y manipular la percepción pública en cuestión de horas.

Más allá de los deepfakes, la IA potencia ejércitos de bots y cuentas automatizadas en redes sociales. El objetivo es claro: erosionar la confianza en nuestras instituciones, fragmentar a la sociedad y, en última instancia, influir en el voto de millones de peruanos basándose no en hechos, sino en ficciones estratégicamente diseñadas. La IA, en manos inescrupulosas, es un arma potente contra la verdad y la autonomía del votante.

Pero sería un error monumental caer en el fatalismo. La misma tecnología que puede ser un riesgo, es también una fuente inmensa de oportunidades para fortalecer nuestra democracia. Paradójicamente, la IA es nuestra mejor aliada en la lucha contra la desinformación. Algoritmos avanzados están siendo desarrollados constantemente para detectar patrones de manipulación en imágenes, videos y audios, permitiendo a los verificadores de datos y a las plataformas digitales identificar y señalar el contenido falso con una eficiencia sin precedentes. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y los medios peruanos podrían utilizar estas herramientas para proteger la integridad del proceso.

Además, la IA puede empoderar al ciudadano común. ¿Se imaginan tener asistentes virtuales impulsados por IA que, en un lenguaje claro y sencillo, respondan a todas sus preguntas sobre el proceso electoral? Desde dónde votar hasta desglosar las propuestas de los candidatos, comparando su viabilidad según datos económicos verificados. Esto no solo democratizaría el acceso a información vital, sino que también fomentaría un voto más informado y consciente. La capacidad de la IA para procesar y analizar grandes volúmenes de datos también es una bendición. Puede ayudarnos a identificar las preocupaciones más apremiantes de la ciudadanía, evaluar la coherencia entre las promesas de los políticos y su historial, e incluso predecir posibles focos de conflicto. Esta información, transparente y accesible, puede servir como un contrapeso poderoso contra las narrativas engañosas y permitir que los votantes tomen decisiones basadas en un entendimiento más profundo de la realidad.

De cara a las elecciones generales de 2026, el desafío no es elegir entre usar o no la IA, sino cómo la vamos a usar. Necesitamos una estrategia nacional robusta que combine alfabetización digital para todos los ciudadanos, regulación inteligente para las plataformas tecnológicas, fortalecimiento del periodismo de investigación y la adopción proactiva de herramientas de IA para la detección y transparencia.

La IA es una herramienta que amplifica las intenciones de quienes la usan. Nuestro objetivo colectivo debe ser asegurar que, en el 2026, sea una fuerza que amplifique la verdad, el diálogo y la participación informada, y no la que distorsione nuestra democracia. ¿Estamos listos para este doble reto? No lo creo.

(*) Comunicadora digital, filósofa, periodista colegiada, docente, empresaria, estratega, mujer política del siglo XXI. 

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba