Cultura: Se cumplen 50 años de la llegada al Perú del autor de Los Rollos Telepáticos Alfa y Omega
Luis Antonio Soto Romero es el nombre terrenal del autor de la Majestuosa Divina Ciencia.

Entre los años 1975 y 1978, estuvo en el distrito de Lince, el reconocido como el Divino Cristo, el Hijo de Dios, haciendo uso de su libre albedrío se manifestó por tercera vez más como humano, llevando como nombre terrenal Luis Antonio Soto Romero; quien escribió de su puño y letra, una colosal escritura telepática conteniendo una prodigiosa Ciencia Solar que revela y explica al hombre contemporáneo, el origen, la causa y el destino de todas las cosas conocidas y por conocer, a esta información contenida en rollos se le conoce como los Rollos Telepáticos Alfa y Omega.
¿Quién es Luis Antonio Soto Romero y porqué le llaman El Divino Maestro?
Luis Antonio Soto Romero es el nombre terrenal del autor de la Majestuosa Divina Ciencia. El hermanito Luis, como se le conocía en Lima, nació un 26 de noviembre de 1931; aunque alguna vez comunicó que había nacido un 27 de noviembre, en la 2da Región de Antofagasta (Chile).
Luis Antonio siempre tuvo comunicación telepática constante e ininterrumpida con el Divino Padre Jehová, Dios. Percibía vibraciones de corriente eléctrica en el cuerpo. A la edad de 7 años el Divino Padre le da a elegir entre dos caminos: a seguir en su libre concepción o entrar a las órdenes de Dios y escribir la Divina Ciencia y elige lo de Dios. A la edad de 12 años, abandona su hogar para nunca más volver; el Divino Maestro pasó por muchas pruebas muy duras, tanto materiales como espirituales; de modo que esas vivencias en este período de tiempo, no son muy conocidas.
Realizó el servicio militar obligatorio en la marina de Chile; sufre un percance y cae en coma durante tres meses, por circunstancias no explicables por la ciencia humana, se recuperó totalmente.
En agosto de 1975 llega a la ciudad de Lima por invitación de la editorial Kosmos, por su Gerente, el Sr. Salvador Maya, quien, al llegar a Tacna, se encuentra con el Hermanito Luis y al escucharlo, queda convencido de que tienen que escribir libros y que serán un éxito.
Junto al Divino Maestro se vienen a Lima. Cuando el empresario lee Los Rollos en una parte, le propone retirar una palabra de los textos pues lo vio políticamente incorrecto. El Divino Maestro le dice que, si lo hace, él deberá responder frente al divino Padre, una responsabilidad que no estaba dispuesto a aceptar y desiste de la idea de publicar los libros.
En 1978 el divino Maestro sufre un malestar, le sale una herida al costado de su cuerpo, es llevado al hospital Cayetano Heredia y al poco tiempo, fallece en la casa de Antonio Córdova Quezada, donde vivió esos tres últimos años. Un médico certificó su muerte, fue velado y llevado al cementerio El Ángel, ahí se dejó la osamenta.
Todos los hermanos pensaban que era un extraterrestre, pero como murió, llegaron a la conclusión de que el Hno. Luis era sólo un hombre inteligente y todos se fueron y no más volvieron. El Hno. Antonio narra que posiblemente él también hubiera hecho lo mismo, pero al tercer día de su entierro, le tocan la puerta y era el Divino Maestro, estaba ahí parado frente a él -en carne y hueso-
Tras ser serenado por el Divino Maestro, este le explica que El Divino Padre Eterno le ha ordenado dejar el rebaño peruano y dejar los Rollos en su hogar para que él comunique e invite a la lectura analítica a quien quiera creer.
El Divino Maestro permanece con él unos 22 a 26 días, durante ese tiempo, acompañado del Hno. Antonio Córdova Quezada, visitó todos los agregados culturales de las embajadas del. mundo afincadas en nuestra ciudad capital. En cada embajada habló en el idioma oficial del país. Están registrados los ingresos a dichas embajadas. Posteriormente, el Hno. Antonio lo acompañó a pedir visa para viajar a la China y se la dieron.
El Hno. Antonio llevó al Divino Maestro en un taxi al Callao y lo vio subir a un bote que lo llevó a un barco grande con bandera china y por última vez lo ve subir por una escalera al barco y ve que le levanta la mano y el Hno. Antonio también corresponde y le alza el brazo en señal de despedida. Se enrumbó como ayudante de cocina de aquella embarcación china, pero, ¿cómo es que a un muerto le van a dar visa?
Allí sigue su misión y su labor de escribir los Divinos Rollos, no cesa aún. Hay evidencias de que existe la partida de defunción de la muerte del Divino Maestro, posteriormente a su muerte; existe un proceso de regularización del pasaporte del Divino Maestro con la embajada de Chile, posterior a su muerte y la emisión de visa para viajar a la China, fue hecha 20 días posterior a su resurrección.
¿Quién fue Antonio Córdova Quezada?
Antonio Córdova Quezada, artesano, nació en Siguas – Huaraz. Siempre fue muy estudioso de las Sagradas Escrituras, sus abuelos le animaron a ser sacerdote, internándolo como acólito, pero al descubrir que los sacerdotes fumaban en un cuarto privado, les dice a sus abuelos que nunca más quería volver al catolicismo; fue cuando sus abuelos le dijeron: “Hijo, te podrás alejar se la Iglesia, pero de Dios, jamás”.
A los 12 años de edad, sale a trabajar y deja los estudios. Solo alcanzó a estudiar hasta el 3er año de primaria, para luego volverse autodidacta. Persiste en su búsqueda de conocer más a Dios, pasa por muchas religiones, instituciones para hallar la verdad de Dios.
Un día se enteró de que el Divino Maestro iba a dar una conferencia, acude y reconoce al mismo Hijo de Dios anunciado en las Sagradas Escrituras, en varios pasajes bíblicos entre ellos Mateo 24, 44, que el hijo de Dios vendrá como el hijo del hombre antes de venir en gloria y majestad.
Pudo convivir tres años con el Divino Maestro y tuvo muchas experiencias con él, como que en su presencia se convirtió en un niño de 12 años y luego respiró profundamente y volvió a su edad normal. También lo vio convertirse en un anciano de 80 o 90 años y luego respirar y volver a la normalidad. Morir, ser enterrado y volver al tercer día y quedarse entre 22 a 26 días conviviendo con él en la ciudad de Lima para luego partir a China como Ayudante de Cocina en un barco de la marina China. También vivió la experiencia de viajar a otro planeta junto al Divino Maestro.
Los Rollos Telepáticos Alfa Y Omega
En otras palabras, la revelación contenida en los nombrados Rollos Telepáticos alfa y Omega son denominados también la Divina Revelación Alfa y Omega, que no es otra cosa que el mensaje telepático del Padre Eterno al mundo terrestre.
Además de ese nombre, tiene muchas denominaciones como: la Ciencia Solar; la Ciencia Celeste; la Ciencia Cósmica; la Escritura Telepática; el Juicio Intelectual de Dios; el Apocalipsis Revelado y Explicado; la Nueva Luz en el Conocimiento; la Tercera y Última Doctrina Planetaria; la Palabra Viviente de Dios; el Fruto Intelectual de un Padre Solar; el Espíritu Santo de la Verdad; la Ciencia Universal del Futuro; la Maravilla Intelectual de la Nueva Era, etc.
Este conocimiento ha llegado a diversas partes del mundo; han accedido a él los Dalai Lamas y muchos otros líderes mundiales; el Vaticano conserva 300 rollos telepáticos que fueron enviados el mismo Divino Maestro y sigue creciendo su difusión y el interés por conocer más sobre la Divina Ciencia Celeste.





