Opinión

Hala Madrid y nada más

Por: Omar Chehade Moya

Debo señalar mi enorme pasión por el mejor equipo del mundo, el más grande, el más campeón: Real Madrid. Me hice hincha blanco a los 14 años, cuando por televisión disfrutaba los goles del mexicano Hugo Sánchez, Emilio Butragueño y Jorge Valdano, flor de delantera. Jugadores como Paco Buyo, Sanchiz, Fernando Hierro, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Roberto Carlos y otros de garra merengue formaron el espíritu guerrero, místico y apoteósico de este glorioso club que venía precedido de las hazañas históricas de Alfredo di Stefano (el más grande de todos los tiempos) acompañado del artillero Ferenc Puskás para hacer del madridismo el equipo más temido de Europa.

En los noventas el club agrandó su gloria con los históricos delanteros, Raúl González e Iván Zamorano. Con el croata Davor Suker y el serbio Pedrag Mijatovic volvimos a estirar los títulos en España, pero sobre todo en Champions League de Europa.

Lo sucedido en la era del gran presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, es realmente inigualable: 7 ligas de España, tres Copas del Rey, pero sobre todo (7) siete Champions League, todo un récord para un presidente que junto con Santiago Bernabeu construyeron el más maravilloso club de fútbol de todos los tiempos.

Ello sin contar con el mejor de los estadios del mundo: el “Santiago Bernabeu” ubicado en la avenida Castellana, en el corazón de Madrid. Debo haber pisado el “Bernabeu” unas quince veces para alentar al Madrid las veces que visité España.

Lo que vino después del 2000 no solo fue galáctico, sino sublime: la magia de Zinedine Zidane, el desdoble ofensivo de Luis Figo, la potencia goleadora de Ronaldo, un fenómeno de todos los tiempos, la técnica de Kaka, pero fundamentalmente la era del más grande después de Di Stefano, me refiero al portugués, pero de sangre madridista: Cristiano Ronaldo, quien en casi una década jugando en el equipo blanco dejó un récord de goles y de jugadas de ensueño difícil de superar.

También tenemos que rendir tributo a Karim Benzema y Bale, quienes no se cansaban de anotar en arco rival, la filigrana de Luka Modric, el empuje de Casemiro, la zurda de Ángel di María, de James Rodríguez, el pundonor de Carbajal y Federico Valverde, la magia de Vinicius Jr. y Rodrigo y el liderazgo del inolvidable Toni Kroos, el alemán que era el presidente en la cancha, con una visión de juego pocas veces visto.

Entrenadores con sangre merengue como Zidane, Vicente del Bosque, Mourinho o Fabio Capelo coadyuvaron en la grandeza madridista, y este equipo que acaba de lograr la Décimo Quinta Champions League, incorporando al inglés Jude Bellingham merece un reconocimiento que nos llena de felicidad capitaneados por el carismático Carlo Ancelotti, que más que entrenador es un padre para los jugadores.

Así que hablar de España es fundamentalmente hablar con orgullo del Real Madrid, sin anti monarquismos ni separatismos. Hablar del Real Madrid es hablar de la hispanidad. HALA es una palabra de origen árabe que significa: adelante, vamos, fuerza. Por ello: HALA MADRID y nada más.

*Exvicepresidente del Perú.

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