Opinión

El largo rastro de la vacancia

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Las mociones de vacancia presidencial tienen larga historia en el Perú, van desde José de la Riva Agüero (1823) hasta Martín Vizcarra (2020). Ahora, en el 2022, el presidente Pedro Castillo también enfrenta un proceso que bien puede terminar con su destitución o la desestimación de una moción en su contra planteada por tercera vez a lo largo de su mandato. Precisamente hoy será debatida esta moción en el Pleno del Congreso.

El hecho de que ya en dos oportunidades Castillo se haya salvado de la vacancia es un antecedente de relevancia a considerar en el análisis de esta coyuntura política. Hace apenas nueve meses, en marzo pasado, el Pleno del Congreso rechazó por 55 votos a favor, 54 en contra y 19 abstenciones la segunda moción de vacancia presidencial. Ya en diciembre del 2021, en el primer intento, 76 legisladores habían votado en contra, 46 a favor y uno se abstuvo. En ambas ocasiones, los votos a favor estuvieron lejos de los 87 que se necesitan para aprobar una moción y destituir al presidente.

Las circunstancias ahora son distintas, pues ha corrido mucha agua bajo el puente. Sin embargo, si bien el Gobierno, con sus acciones y omisiones, ha ahondado su descrédito y rechazo en los últimos meses, el Congreso ha ido por el mismo camino, no necesariamente en lo que concierne a denuncias de corrupción, sino en cuanto a capacidad y voluntad de trabajar por el país para sacarlo del entrampamiento en que se encuentra. Pareciera que el único y exclusivo objetivo de la oposición, al menos del bloque más fuerte, es golpear al Gobierno hasta tumbar a Castillo. Los congresistas han sido elegidos para fiscalizar, pero también para legislar y contribuir con el desarrollo del país, tarea esta última que —según parece— han relegado a un segundo plano.

La última encuesta de Ipsos confirma esta percepción, pues si bien el presidente tiene una desaprobación a su gestión del 66%, la calificación del Congreso es peor, pues el rechazo llega al 73%. Esta animadversión es interpretada también por algunos congresistas de la oposición que no votarán a favor de la vacancia. A ellos se suman, hay que decirlo, los parlamentarios que solo buscan cuidar su curul y sus bolsillos, entre los cuales se encontrarían los conocidos como “los niños”.

El país espera que, luego de poner todos los pro y contra en la balanza, la decisión de los congresistas esté guiada por la responsabilidad, la justicia y la sensatez. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

 

La Noticia

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