Opinión

El antivoto: la pesadilla caviar

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Hay un tipo de voto que puede ser decisivo en las elecciones generales del 2026. Determinante no para que un candidato gane, sino para que pierda y, con ello, se beneficie el mejor posicionado de la otra orilla política. Es decir, no es necesariamente el voto mayoritario, sino el antivoto, el que haría que, por la animadversión o el rechazo hacia un postulante, partido o tendencia política, muchos electores, millones, se inclinen por uno de los contendores que, por lo general, en apariencia es el menos malo. A estas alturas, el antivoto se lo ganan merecidamente los caviares.

El voto anticaviar podría jugar un papel crucial en los comicios que se realizarán dentro de poco más de año y medio. Como alguna vez lo hizo el voto anti Keiko, el voto anticaviar se perfila como un factor que tendrá su propio peso específico en las próximas contiendas presidenciales e influirá en el resultado final.

Los caviares tienen la particularidad de provocar la unión, en determinadas circunstancias, incluso de la derecha con la izquierda, especialmente las radicales o extremas, las que están predominando en las últimas elecciones no solo de Latinoamérica, sino también de Europa. Porque, si en Argentina ganó el libertario Javier Milei, en México lo hizo Claudia Sheinbaum, del partido gobiernista Morena; mientras que en Italia fue elegida la ultraderechista Giorgia Meloni, pero en Francia acaba de imponerse en las elecciones parlamentarias el Nuevo Frente Popular, un conglomerado izquierdista, pero alejado de caviarismo.

Hay quienes generalizan y creen que caviar es sinónimo de izquierdista, pero se equivocan. En realidad, los caviares son quienes enarbolan banderas progresistas y predican el desprendimiento, la bondad y la solidaridad, pero en el fondo lo único que les interesa es colocarse en un buen puesto y ganar un jugoso sueldo con todas las gollerías habidas y por haber. Y no se crea que hay caviares solo entre los izquierdosos tibios, pues también se mueven por el lado extremo, el más belicoso, el antisistema, el que pregona la lucha de clases y hasta muestra proximidad, admiración y proclividad con los senderistas y los emerretistas.

La última derrota de la izquierda caviar se acaba de dar en Francia Si bien la Agrupación Nacional (RN), del ultraderechista Marine Le Pen, se hizo de la primera vuelta, las elecciones fueron ganadas por el Nuevo Frente Popular en segunda vuelta. El gran derrotado fue el presidente Emmanuel Macron, identificado con la gauche o izquierda caviar. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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